Aquí no vas a encontrar un catálogo para que le atines. Vas a entender las tres decisiones que importan, ver cuánto cuesta cada una, y llegar a tu cita sabiendo lo que quieres.
Bandas y churumbelas desde$10,500·solitarios desde$31,000
Antes de eso, explícame los diamantes
Eliges la piedra. De laboratorio, moissanita o natural. Cambia todo el precio.
Eliges la forma. Redondo, óvalo, esmeralda. Es lo primero que ella ve.
Eliges la montura. Cómo se sostiene la piedra y cuánto se ve.
Casi todas las tiendas venden un anillo que compraron hecho. El tuyo se fabrica a mano aquí.

Tres momentos. En los tres decides tú.

Ves piedras de verdad y comparas tamaños en tu mano. Sales con un número. No se paga nada.

Te lo mandamos en 3D, girando. Nadie funde nada hasta que dices que sí.

Llega con su certificado. Por fuera no dice qué es. El resto lo pones tú.
Se está haciendo ahorita en nuestro taller. No está a la venta.
Los pisos reales. El precio final te lo damos por escrito.
Bandas y churumbelas con diamantes. Brillo sin piedra central.
Solitario con diamante de laboratorio de 1.0 ct, certificado IGI, montura a tu medida.
Lo armamos juntos en tu cita, con la piedra enfrente y el precio en la mesa.
Todos los precios llevan IVA y factura. Hasta 9 meses sin intereses con tarjeta.
Cada opción te dice cuánto suma o cuánto te ahorra. Así ves en qué se va tu dinero antes de hablar con nadie.








































Aquí están las combinaciones que más nos piden. Si traes otra idea (marquesa, corazón, oro rosa, 10k, tres piedras, la piedra de la familia), se diseña igual.
La misma pieza en plata con zirconia, idéntica en forma y talla. Para la pedida, para viajar, y para verla puesta antes de fundir el oro.
Tres cosas definen tu anillo. Ábrelas si quieres el detalle, o sáltatelas y lo vemos en tu cita.
La misma montura cuesta muy distinto según lo que le pongas encima.
La imitación bonita y barata.
Otra piedra, no diamante. Brilla incluso más.
Diamante real. Cambia de dónde salió, no lo que es.
Diamante real, formado bajo tierra. Unas 7 veces el precio del de laboratorio.
Un diamante de laboratorio es diamante. Con el mismo presupuesto, más piedra en la mano.
Cuatro cosas mueven el precio. Aquí van dibujadas.
Las once formas que trabajamos, dibujadas a la misma escala. La forma no cambia lo que es la piedra: cambia cómo se ve y cuánto luce por quilate.
La D es incolora; de ahí en adelante agarra tono amarillo. Montado en oro amarillo, casi nadie distingue una D de una G.
Todos los diamantes traen marcas de nacimiento. Así se ven con lupa de 10 aumentos; a simple vista, hasta SI se ve limpio.
No es la forma: es qué tan bien están puestas las caras. Un diamante mal cortado se ve apagado aunque sea grande.
Medidas reales de un redondo, a escala.
Fíjate en algo: del doble de quilates no sale el doble de tamaño. De 1.0 a 2.0 ct la piedra crece un cuarto, y el precio se multiplica.
Un laboratorio independiente dice qué es tu piedra. Sin eso es palabra del vendedor.
El laboratorio de referencia mundial, sobre todo para diamantes de mina. Si tu piedra es natural, pídelo con GIA.
Es el que certifica la mayoría de los diamantes de laboratorio, con el mismo detalle de color, claridad, corte y medidas.
El folio va grabado con láser en el filo del diamante, tan chico que solo se lee con lupa. Lo escribes en igi.org y comparas.
Nosotros te damos el folio antes de que pagues el saldo. La piedra que recibes es la del certificado, y lo puedes comprobar tú.
Unas se ven más grandes con el mismo peso. Otras esconden mejor las marquitas.

El que más brilla de todos. El clásico que nunca se ve fuera de lugar. También el más caro por quilate.

Brilla como el redondo pero luce mayor con el mismo peso, y estira el dedo. El favorito de los últimos años.

Cuadrado y con mucho fuego. Cuesta menos por quilate que el redondo. Ojo con las esquinas: se protegen con garras.

No destella, refleja en destellos largos como espejos. Se ve grande, pero exige buena claridad porque no esconde nada.

Cuadrado con las esquinas suaves, brillo cálido tipo vela. Perdona bastante en color y en claridad.

Gota con una punta. Se ve grande, estiliza el dedo y es de las formas con más personalidad.

Alargada y con dos puntas. Es la que más superficie enseña por quilate: la misma piedra se ve más grande que en cualquier otra forma.

La silueta de la esmeralda con el fuego del redondo. Para quien quiere líneas rectas sin perder chispa.

Cuadrado escalonado, como un pozo de espejos. Un clásico de los años veinte que volvió con todo.

Dice exactamente lo que quiere decir. Se recomienda de 1 ct para arriba: abajo de eso la silueta se pierde.

Rectángulo limpio, sin exageraciones. Sola se ve moderna, y de acompañante hace ver más grande a la del centro.
Estas imágenes son referencia de forma, no fotos de piezas en existencia. Tu anillo se fabrica desde cero con la piedra que elijas.
Cambia cuánta luz le entra y qué tan grande se ve.

Cuatro o seis garras levantan la piedra para que le entre luz por abajo. Nada le compite. Con seis garras queda más protegida.

Los hombros del aro suben en arco hasta la piedra, como una catedral. Se ve más alto y sostiene mejor.

Un aro de oro abraza la piedra completa. Es el más seguro de todos y no se atora en la ropa. El favorito de quien trabaja con las manos.

Un círculo de piedritas rodea la central y la hace ver hasta medio quilate mayor. El truco más efectivo para rendir el presupuesto.

El halo va escondido debajo de la piedra, como en esta foto de perfil. De frente se ve un solitario limpio; de lado aparece la sorpresa.

El aro va empedrado de piedritas. Multiplica el brillo total del anillo sin subir el tamaño de la central.

Una al centro y dos a los lados: pasado, presente y futuro. Da mucha presencia sin necesidad de una central enorme.

Las piedras van hundidas entre dos paredes de oro, al ras. Nada sobresale, nada se atora. Muy usado en churumbelas.

Dos hilos de oro se cruzan y sostienen la piedra donde se encuentran. Lo obvio del símbolo, bien resuelto.

El aro se abre en dos al acercarse a la piedra. Llena más el dedo y enmarca la central.

Piedras alrededor de todo el aro, sin central. Va sola o acompañando al de compromiso. Es donde empiezan nuestros precios.
No compromete a nada. Ves las piedras con lupa y los tamaños en tu mano.

Ves piedras con lupa y te pruebas monturas. Te apartamos el horario.
Piedras, certificados y renders en vivo. Todo por escrito al terminar.
Existe primero en 3D. Si algo no te gusta, se cambia ahí, que es cuando cambiarlo no cuesta.


De 35 a 40 días hábiles desde tu anticipo. Los pasos suman de 29 a 35: el resto es colchón para no fallarte la fecha. Nada avanza sin que tú lo apruebes.
Presencial o por videollamada. Elegimos piedra, metal y estilo.
Ves tu anillo antes de que exista. Nada se fabrica sin tu sí.
Tu diseño toma cuerpo por primera vez y se revisa el volumen real.
Vaciado, armado y pulido a mano en el taller de Guadalajara.
Tu diamante, asegurado garra por garra, y acabado final.
Con su certificado, empaque y envío asegurado con firma.
Las bandas y churumbelas con diamantes empiezan en $10,500. Un solitario de 1.0 ct de laboratorio en oro de 14k anda por los $31,000. De ahí para arriba manda la piedra. El número exacto sale en tu cita y te lo damos por escrito antes de cobrarte nada.
De 35 a 40 días hábiles desde que apartas. Si ya tienes fecha en la cabeza, dínosla en la cita para ver si sale.
Sí, y funciona igual de bien. Te enseñamos piedras, certificados y renders en vivo, y te mandamos todo por escrito al terminar. Si estás en Guadalajara, la presencial tiene una ventaja: ves los tamaños en tu propia mano.
Claro. Viene gente con su mamá, con su hermana o con un amigo que ya pasó por esto. Y si prefieres venir solo y que nadie se entere, también.
Pasa siempre. Te damos trucos para averiguarla sin que se entere, y si al final falla, el ajuste de talla es sin costo y de por vida.
Sí, y lo decimos de frente. Es diamante de verdad, con certificado IGI. Si lo quieres de mina, también lo conseguimos y te lo cotizamos igual de claro.
Sí. Te mandamos el render 3D y no se toca el metal hasta que tú lo apruebes.
Apartas con el 50% y el resto antes de la entrega. Hay hasta 9 meses sin intereses con tarjeta, o 10% de descuento pagando de contado por transferencia.
Sí, sin costo adicional. El precio que ves ya lleva IVA.
Total. El envío llega sin nada que diga qué es por fuera, y no publicamos nada de tu pieza sin tu permiso.
Hoy solo se decide con calma y con la piedra enfrente. Respondemos en minutos.
Una cosa más, por si viene al caso: las churumbelas con diamantes, las que se ponen el día de la boda.
El de compromiso se lo das arrodillado. La churumbela se la pones en la boda. Desde $10,500.
Una eternity lleva piedras en toda la vuelta, así que no se le puede mover la talla después. Si su talla cambia con los años, se cambia la pieza. Por eso muchas eligen media eternity.
El error más común es comprarla suelta y que no embone con el anillo de compromiso. Si el suyo tiene la piedra alta, la churumbela va curva para abrazarla sin dejar hueco.
Cuántas piedras lleva, de qué tamaño y en qué metal. Nada más. Te damos el desglose por escrito antes de fabricar.
Estas son las que estamos fabricando. Si traes otra idea, se diseña igual.

Piedras en toda la vuelta. Brilla se ponga como se ponga, y no hay lado feo. La que no se puede ajustar de talla.

Piedras solo en la mitad que se ve. Cuesta bastante menos, sí se ajusta de talla y no se maltrata contra el dedo de al lado.

Hace una uve suave para abrazar el anillo de compromiso sin dejar espacio entre los dos. Se diseña midiendo el suyo.

Milímetro y medio de ancho. Para quien quiere brillo sin que se le note el anillo desde el otro lado del cuarto.

Rectángulos puestos uno junto al otro, como ladrillos de luz. Líneas rectas, cero adornos.

Un rectángulo, un redondo, un rectángulo. Da movimiento sin gritar, y disimula mejor el uso diario.

Cada piedra en su propio aro de oro, separadas. Nada sobresale: no se atora en el suéter ni en el pelo.

Dos hilos de oro girando, uno liso y otro con piedras. Para quien ya vio todas las demás y ninguna la convenció.

Muchas empiezan con una y suman otra en un aniversario. Se pueden mezclar metales, como aquí el amarillo con el blanco. Si se planean desde ahora embonan; si no, casi nunca.
Se diseña igual que el anillo de compromiso: la vemos contigo, la modelamos en 3D y la apruebas antes de que se funda nada.